¡Sexo! ¿Complacer o Disfrutar?
- 24 oct 2015
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Culturalmente, el sexo, está casi tácitamente ligado al disfrute, sin embargo, siendo este un aspecto tan amplio y al mismo tiempo tan censurado por el peso de los tabúes, para muchos no necesariamente “sexo” sea sinónimo de placer. En la práctica de la sexualidad, pedirle a la pareja que nos complazca en algo específico (bien sea porque la misma es una fuente particular de placer o por experimentar nuevas sensaciones), representa una oportunidad de mucho potencial para cultivar la compatibilidad sexual de la pareja. Sin embargo, el punto determinante aquí, que hará la diferencia, radica en cómo el “dador” de dicha solicitud, asuma el desafío. Desde esta óptica, considero que hay dos formas de complacer: La primera: enfocado en el objetivo de producir placer en el otro. Bien sea, haciéndolo según nuestra propia idea de cómo sería más placentero para ella o para él; siguiendo expresamente sus instrucciones, o simplemente haciéndolo solo por cumplir una petición, sin involucrarnos demasiado en el hecho en sí, incluso algunas veces para algunos resulta hasta molesto, incómodo o desagradable y simplemente “cumplen”. Pero en cualquier caso, enfocados en el placer del otro. Desde esta perspectiva, la probabilidad de que la actividad se torne autómata, rígida y con un gran desperdicio de toda la potencialidad que representa el momento, es muy alta. La segunda forma de complacer, y es la que este artículo pretende proponer o reforzar, tiene que ver con que, al asumir este rol de “dador de placer” sea DESDE NUESTRO PROPIO PLACER. Esto dicho así, pareciera estar redundando o hablando de algo que se asume como tácito, sin embargo no es así. A ver, te invito a que pienses en los distintos juegos, tipos de estimulación, caricias o actividades sexuales que sueles realizar con tu pareja, ubícate en el rol de dador. Piensa, cuando estás estimulando a tu pareja: ¿En qué porcentaje el foco de TU atención está en que a tu pareja le guste, en que se sienta complacido, en que sienta el máximo placer y en ese pensamiento te pierdes TÚ? Me atrevo a asegurar que en un gran porcentaje, muchos se concentran más en generar placer en el otro, olvidándose o perdiendo la consciencia de sus propias sensaciones en ese justo instante. Aclaro, no es que esté mal pretender dar placer al otro, NO, ese no es el punto. La propuesta es: En este proceso de DAR placer al otro, cambiemos el foco. No te concentres en cómo le gustaría al otro, concéntrate en que te guste a TI. TÚ pasas a ser el foco principal, cómo te gusta más HACERLO, a qué ritmo, a qué velocidad, con qué intensidad te gusta -a TI-. Pero esto exige que actives al máximo cada uno de tus sentidos, exige que TE HAGAS CONSCIENTE de lo que estás haciendo en referencia a LO QUE VAS SINTIENDO a cada paso. Esto pudiera sonar egoísta, pero no. La CLAVE es que cuando ejecutas el estímulo, de la forma en que resulta más placentero para TI darlo, en la medida en que tú encuentres los máximos niveles de TU PROPIO placer ejecutando cada actividad específica, automáticamente se traducirá también, en el máximo nivel de placer que el otro puede experimentar. Entonces: ¡Por supuesto que se puede complacer al otro! Sin embargo, es vital, tomar en consideración la premisa acuñada en el artículo de la edición anterior: “El cerebro es el principal órgano sexual”, por lo tanto es primordial preparar nuestra mente para el encuentro sexual, generar apertura para desmontar los programas mentales instalados que nos llevan a desempeñarnos en –modo automático- impidiendo el paso a lo nuevo. Romper viejos y limitantes esquemas. Así que comencemos desde la mente, a generar una actitud orientada a la búsqueda y exploración de nuevas sensaciones, ir al acto sexual haciéndonos CONSCIENTES de cada uno de nuestros sentidos, activarlos, poner atención, estar presente en cuerpo, mente y alma. Deshacernos de esa vieja costumbre de complacer para el disfrute del otro. El nuevo enfoque consiste, en que al momento de realizar algún juego o actividad sexual sea DESDE NUESTRO PROPIO PLACER y esto NECESARIAMENTE contempla la auto-exploración, el auto-aprendizaje, el auto-descubrimiento para encontrar la forma en que resulte más placentero para ti en el intento de complacer al otro. Poner esto en práctica no solo hará la diferencia en ti, sino que tu pareja experimentará nuevos niveles de placer. ¡Es un juego! Tú disfrutas al máximo, por lo tanto, tu pareja disfruta al máximo, y entran en un circulo en el que lo único que puede pasar, es que estallen de puro placer. Entonces ¿Complacer? Sí, válido, pero a partir de ahora que no sea excluyente del propio disfrute. De ahora en adelante que sea: complacer “Y” disfrutar. Caminemos juntos este viaje hacia nuestro ser esencial, donde la clave es conoSERte.



























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