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LA OVEJA NEGRA

  • 1 ago 2015
  • 2 Min. de lectura

"La oveja negra de la familia” es una expresión popular bastante común en nuestra cultura, utilizada generalmente para calificar, o más bien debo decir, DEScalificar a algún miembro de la familia. Dicha frase, proviene del hecho de que, para los criadores de rebaños de ovejas, resultaba indeseable el nacimiento de una oveja negra, debido a que su lana no era bien cotizada en el mercado. Así, cuando nos referimos hacia algún miembro de la familia como “la oveja negra”, dejamos claro y por sentado, que se trata de un individuo que –no cumple- con las expectativas de su entorno o de la sociedad, que es alguien cuyas características son notoria y sobre todo –negativamente- distintas al del resto del grupo, por lo cual son señalados, rechazados y juzgados. Pero: ¿Qué pasa con esa persona que ha sido considerada o se ha sentido siempre -la oveja negra de la familia-? El ser señalado o sentirse poseedor de esta etiqueta, excluye a este miembro de la familia, haciéndolo perder todo sentido de pertenencia con los suyos y sus raíces. Esto conlleva a una pesada carga emocional para él o ella, que muchas veces se manifiesta en creencias y programaciones mentales negativas, creyéndose –no ser merecedor- de sus logros, y limitan su éxito. Vale decir, que la vida es mucho más flexible de lo que nos han vendido. Culturalmente nos han hecho creer que la vida debe ser vivida en un único sentido, generalmente aquel que rige nuestra familia de origen. Sin embargo, si nos proponemos mirar, más despojados de criterios heredados, nos daríamos cuenta de que, la diversidad, es mucho más natural de lo que pensamos. -SER DIFERENTES- no necesariamente implique –ser malos-. Cuánto llegamos a auto-castigarnos o a castigar a un pariente cercano, por no ser como se esperaba que éste fuera. ¡Basta de castigos! Un mismo estilo de vida no se ajusta perfectamente a todos, quizás la vida que eligió cada uno de tus padres, les sirvió y funcionó –a ellos-. Quizás lo que eligió cada uno de tus hermanos, fue provechoso para ellos, y así con cada uno. Pero: ¿por qué tendría que haber funcionado para ti? Cada decisión trae consigo una consecuencia y por lo tanto un precio a pagar. Quienes escogen repetir las decisiones de –su manada- no escapan de ello. Solo que a veces, ni ellos ni los considerados –ovejas negras- logran ser conscientes de dicho precio. Pero esto no significa que no existan. Si te ha tocado ser –la oveja negra- de la familia, basta de castigos. Aduéñate de tu vida, toma las riendas y si ya lo has hecho diferente, ahora resuélvete a que VALGA LA PENA. Hazlo con consciencia, agradece la preocupación (válida) que hayan tenido los demás por ti y ahora conquista tu vida, revierte esa falsa creencia de que ser diferente implica estar equivocado. No hay aciertos ni desaciertos en sí mismos. Los aciertos son personales y propios. Elije CÓMO vivir tu vida y luego imprímele lo mejor de ti y demuéstranos a todos, cómo eso TE HACE FELIZ.
 
 
 

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