Cuántos, nos hemos sentido, al menos alguna vez, presa del “amor”… Cuántos, hemos sufrido “por amor”… Cuántos, lo hemos dado todo “por amor”… Cuántos, hemos creído “por amor”… Cuántos, nos hemos cegado “por amor”… Cuántos, nos hemos sacrificado “por amor”… Cuántos, hemos llorado “por amor”… Creo que “casi” todos…Como –estado del ser- el amor es, tal vez, el deseo común, más compartido por todos. Y como todo deseo, lo idealizamos, lo anhelamos, lo perseguimos y cuando lo encontramos, también lo aniquilamos. Y es que, sin ser concientes, socialmente hemos consensuado que “el amor” es inevitablemente: sufrimiento, sacrificio, dolor. A tal punto, de que las relaciones insanas se han apoderado de las estadísticas, convirtiéndose así, casi irrefutablemente en nuestras únicas referencias, dejando a las relaciones sanas en el espacio de “la excepción”.Esta innegable y evidente realidad, promueve y peor aún, instala en nosotros, un sistema de creencias, que poco podrían promover un cambio en el concepto que como sociedad, tenemos del amor, y es que, “las creencias” (de todo tipo), eventualmente nos sepultan el crecimiento y la evolución como seres humanos.Ciertamente definir el amor no es tarea fácil. Incluso puede que sea una tarea irrealizable. Explicar “el amor” sería como tratar de trasladarle a otra persona lo aprendido en experiencia propia sin que éste lo viva: inútil. Es importante decir también que hablar de amor no necesariamente implica hablar de “relación” y mucho menos, necesariamente de “formar familia”.Puede haber amor sin relación, relación sin amor y familia sin amor y sin relación.Abocándonos en esta oportunidad específicamente a lo que es el amor, hoy me atrevo a decir que el amor NO ES sacrificio, que el amor no es entregar por entero nuestra vida y dedicación al otro, no es dar desmedidamente sin esperar nada a cambio, no es convertirnos en lo que creemos que el otro espera, no es complacer irrespetándonos. El amor NO ES mera atracción, no es compatibilidad sexual, no es desvivirnos por conocer al otro, no es coincidir en lo que visualizamos como proyecto de vida, no es desear lo mismo, no es amar por los dos. El amor no es incompleto. Todo esto puede existir sin amor.Probablemente muchos nos identifiquemos con algunas de las descripciones anteriores, y sin duda, considero que para que cada quién se pueda responder “qué es el amor” irremediablemente debemos pasar por ellas. Hay que saber lo que no es amor, para poder descifrarlo.Lo que muchas veces calificamos de “amor” realmente responde a aspectos personales internos que están por resolver, y este mal llamado “amor” sólo atenua sus lacerantes efectos.El amor tiene como punto de partida la atracción y ésta, al igual que el amor, es algo que sucede o no. No se trata de que te guste el otro desde tus ideas preconcebidas de lo que consideras atractivo en alguien, se trata de una atracción que pasa el nivel de lo conciente, algo surge sin explicación.Así pues, el amor, pareciera estar reservado para aquellos que han hecho el trabajo primero consigo mismos. El amor exige personas capaces de proveerse a sí mismas aquello que desean que el otro les de y esto incluye inclusive el propio amor hacia nosotros mismos.Y hoy, habiendo sucumbido innumerables veces a los tantos aspectos internos que me ha tocado trabajar en mí, conociendo y desconociendo ese tan buscado “amor”, me arriesgo a decir, que cuando hay “amor”, éste necesariamente, es recíproco…
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