Estoy segura de que todos, o por lo menos casi todos nos hemos preguntado en algún momento ¿Cuál es el sentido de la vida? y seguramente nos ha resultado a muchos todo un enigma a descifrar. Me voy a atrever a ir aún más allá, aseverando que muy pocos lo han encontrado verdaderamente.Ciertamente, como en todo, el peso cultural, social y de educación, juega el papel más influyente y protagónico en las creencias que nos hacemos respecto a cada ámbito de la vida y esto será así hasta que logremos, cada uno, hacer conciencia de esto y nos atrevamos a romper estos viejos esquemas, a trascender viejos paradigmas y a faltar al menos a una que otra regla. Así, culturalmente se nos ha inculcado que el sentido de la vida lo vamos a ir encontrando cuando alcancemos la carrera universitaria, luego cuando encontremos el empleo ideal, o en la pareja “soñada” (comúnmente soñada por nuestros padres) y luego en los hijos que vamos a tener… y así vamos persiguiendo sin éxito, el tan anhelado sentido de la vida, que además pareciera escaparse cuál mariposa en cada intento de ser atrapada. En momentos de éxtasis, o de felicidad momentánea, creemos que sí, que nuestra vida tiene sentido, pero sólo un momento más tarde, cuando el momento fugaz llega a su final, nos vuelve a invadir esa sensación de vacío o de que falta algo más.Nos cuesta una enormidad romper esas viejas creencias de que el éxito está en ser el mejor ingeniero, abogado, licenciado, médico o cualquier profesión que sea socialmente aplaudida y que nos incluya en el clan de los “buenos ejemplos” a seguir. Poco o ningún crédito le damos a aquellos que, sin temor a equivocarme, pienso representan el verdadero “DON” que nos fue dado para llevarlo hacia su máximo potencial y donde “seguro” habrá todo un tesoro escondido de satisfacciones, de verdadero éxito, de plenitud, de múltiples sensaciones que nos acercarían con una facilidad sorprendente a la tan ansiada y buscada “FELICIDAD”.¿Ejemplos? Ese compañero que cuando adolescente era el que con extrema facilidad organizaba “la rumba” en cuestión de instantes, sin complicaciones ¡qué habilidad para organizar!, probablemente podría explotar su “don” de organizar a través de una empresa de eventos. Esos compañeros que se les dice coloquialmente que “tienen labia”, son comunicadores por naturaleza, podrían desarrollar su “don” y ser los mejores en la rama de la comunicación social, o en cualquier actividad donde el don de la palabra se ponga de manifiesto. Los que hemos sido “terapeutas” de nuestros amigos a lo largo de la vida, podríamos llegar a ser grandes guías en apoyo al crecimiento de otros. El mejor parejo de baile de la fiesta, ¿por qué no desarrollar su don al máximo y algún día ser dueño de las mejores academias de baile?. Pero es difícil ir en contra de las reglas… nuestros padres, en su buena voluntad y con su mejor intención, nos empujan a estudiar las carreras universitarias que “nos garantizan futuro”, probablemente para satisfacer sus propias frustraciones y “sin querer” muchas veces nos encarcelan a carreras pesadísimas, que terminan dejándonos frustrados y vacíos.En fin… ¿ejemplos? muchos… Todos perseguimos el éxito, deseamos SER LOS MEJORES en lo que hacemos e intentamos copiar las formas de quienes consideramos “son exitosos” sin darnos cuenta de que el éxito está garantizado cuando encuentres tu don y logres ponerlo al servicio de otros, sólo allí se desata una pasión incomparable, una satisfacción que roza lo sublime, una sensación de plenitud que estoy segura ninguna otra cosa podría darte, es enamorarse de eso que nadie nunca podrá arrebatarte.Ésta es la mejor e inagotable fuente de energía, te vuelves incansable, es eso que te hace que las mañana sean de color. Y no significa que “no te guste” la actividad o trabajo al que te dediques actualmente, pero NO ES SUFICIENTE con que te guste, ésto de lo que te hablo implica “pasión, fuerza, energía desbordante”. Como regalo, la fuente de felicidad deja de estar en el otro o en el afuera, ya no depende de tu pareja, ni de tus hijos, ni del dinero, ni de los aplausos de la gente, comienzas a ser inicio y fin en ti mismo, comienzas a ser tu propia fuente de felicidad y la felicidad misma y de pronto todos comienzan a mirarte y saben que en ti hay algo distinto, algo que no logran descifrar pero que ellos anhelan conseguir.¿Que si es fácil? Todo lo trascendente e importante de la vida no conoce el camino fácil…¿Por dónde comenzar? Haz una lista de las diez, quince o veinte actividades que te produzcan más placer: Bailar, comer, cocinar, leer, escuchar música, hacer ejercicios, conversar, viajar, y todas las infinitas que pueden existir y luego enuméralas según el orden en que más las disfrutes y luego empieza la interesante y retadora tarea de encontrar: ¿cómo convertir ese placer o pasión en un servicio para los demás….?Deseo lo mejor para ti en esta tarea…Les regalo este extracto de mi libro favorito (Las 3 preguntas: ¿quién soy?; ¿Adónde voy?; ¿Con quién? De Jorge Bucay), y que sólo tendrá verdadero sentido para ustedes cuando logren experimentar el estar transitando “su” auténtico camino, habiendo ya descubierto “su DON”:“Defiende tu propósito y si, en efecto, descubres que es lo que le da sentido a tu vida, DATE CUENTA de que deberías poder dar tu vida por él, no muriéndote, que es fácil, sino viviendo para eso.Hay que ser capaz de consagrar la vida a un propósito, aunque sólo sea uno, cualquiera que sea, no sólo porque eso es parte del camino hacia la felicidad, sino porque es la mejor manera de que VIVIR valga la pena”.
Comentarios